Si eres habilitado nacional, las últimas semanas han sido intensas. El 27 de mayo se publicó en el BOE la Resolución de 21 de mayo de 2026 de la Dirección General de la Función Pública (BOE-A-2026-11413), poniendo en marcha el concurso ordinario para los años 2025 y 2026. El plazo de presentación de solicitudes cerró el 17 de junio, y ahora el proceso entra en su fase crítica: las corporaciones locales tienen hasta el 29 de julio para remitir sus resoluciones al Ministerio.
Dicho de otra forma: el grueso de la movilidad del colectivo para este bienio se está resolviendo ahora mismo sobre las mesas de miles de ayuntamientos, diputaciones y mancomunidades de toda España. Toca entender bien los plazos.
En qué punto estamos
El concurso ordinario es el mecanismo principal de provisión de puestos reservados a funcionarios de administración local con habilitación de carácter nacional (secretarios, interventores-tesoreros y secretarios-interventores). No hay examen: la adjudicación se hace sumando los méritos generales (gestionados a nivel estatal) y los méritos autonómicos o locales, según corresponda al puesto convocado.
Cerrado el plazo de solicitudes, ahora cada entidad local debe resolver qué candidato ocupa cada puesto convocado. Tienen hasta el 29 de julio de 2026 (art. 40 RD 128/2018) para comunicar esa resolución al Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública. Si eres concursante y tienes expectativas sobre un destino concreto, este es el momento de seguir de cerca la página de tu comunidad autónoma y la del propio Ministerio.
El problema de fondo que no desaparece
El concurso llega, como siempre, tarde y con el mapa de vacantes distorsionado por la interinidad. Los datos de Andalucía lo ilustran bien: más del 47% de los 1.546 puestos reservados a habilitados nacionales en esa comunidad estaban cubiertos provisionalmente cuando la Junta publicó su nueva bolsa de interinos en febrero. En Castilla y León, la situación llevó a la propia Junta a anunciar un decreto específico para regular la bolsa de interinos y paliar la falta de secretarios en los pequeños municipios.
El concurso ordinario es la solución estructural, pero tiene ciclos de dos años que no se ajustan a la velocidad real con la que se generan vacantes. Mientras tanto, los interinos sostienen el servicio y el sistema de habilitación sigue dependiendo de parches autonómicos que varían enormemente de una comunidad a otra.
Qué vigilar a partir de ahora
- Resoluciones de las corporaciones: a partir del 29 de julio, el Ministerio publicará las adjudicaciones definitivas. Sigue el portal de la DGFP.
- Recursos y reclamaciones: si crees que tu puntuación de méritos generales no es correcta, actúa antes de que el concurso quede firme. Después, la vía administrativa se complica mucho.
- Puestos desiertos: los que no queden cubiertos volverán a ofertarse, probablemente en convocatoria específica.
El otro frente: primeros destinos y el criterio del Ministerio
Mientras el concurso ordinario mueve fichas entre quienes ya llevan años en el sistema, hay otra cuestión que afecta directamente a los recién aprobados: la asignación del primer destino.
El artículo 22 del Real Decreto 128/2018 establece el procedimiento. El Ministerio determina —previa consulta con las Comunidades Autónomas— qué puestos vacantes se ofrecen a los nuevos funcionarios para elegir primer destino. La lista no es neutral: parte de los puestos que no quedaron adjudicados en el último concurso ordinario, y de ahí el Ministerio aplica sus propios criterios de priorización.
Y aquí está el punto de fricción. En la práctica, el Ministerio no oferta todas las vacantes disponibles —que pueden ser miles— sino una selección. El criterio prioritario, según los propios informes de la Dirección General de Función Pública, es dar preferencia a los puestos cubiertos actualmente por personal interino que no estén afectados por ningún proceso de estabilización. La lógica es la obligación legal de control de la temporalidad: el artículo 10.4 del TREBEP exige incluir en la oferta de empleo las plazas desempeñadas por interinos. El Ministerio entiende que asignar esos puestos a los nuevos funcionarios es la vía más directa para cumplir esa obligación.
El resultado práctico es que el recién aprobado, con toda la ilusión y el esfuerzo de años de oposición, llega a un proceso de elección donde la oferta está precondicionada por decisiones de política de personal que no ha tomado él. No elige entre todas las vacantes existentes: elige entre las que el Ministerio ha decidido que necesitan ser cubiertas con urgencia por razón de temporalidad. Municipios que llevan años con interinos de larga duración, plazas que a nadie le «sobran» en el concurso ordinario, puestos que en muchos casos implican una apuesta real en términos geográficos y funcionales.
Algunas Comunidades Autónomas han pedido en la fase de consulta que se oferten todas las vacantes posibles del concurso anterior, sin filtrar. Otras apoyan la priorización de los puestos con interinos de mayor antigüedad. El Ministerio ha optado por una posición intermedia pero con sesgo claro hacia la reducción de la temporalidad, y eso tiene consecuencias concretas para quienes aterrizan por primera vez en el colectivo.
No digo que el criterio sea ilegítimo —la ley lo ampara y el problema de la interinidad es real. Pero sí merece debate: ¿es razonable que los nuevos funcionarios sean el principal instrumento para resolver un problema estructural que no han creado ellos? ¿No debería la oferta de primer destino equilibrar mejor las necesidades del sistema con las expectativas razonables de quien acaba de superar uno de los procesos selectivos más exigentes de la administración local?
Conclusión
El concurso ordinario 2025-2026 es la mayor oportunidad de movilidad del colectivo en este bienio. Si participaste, toca estar pendiente de las resoluciones de julio. Si no participaste, es buen momento para revisar tu hoja de méritos y dejar todo preparado para el siguiente. Y si eres responsable de recursos humanos en una entidad local, recuerda que el plazo para remitir la resolución vence el 29 de julio: no lo dejes para el último día.
Como siempre, cualquier duda sobre el proceso, los méritos o cómo interpretar las bases, aquí estamos.

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