El nuevo funcionario con habilitación de carácter nacional

Blog de David Povedano, secretario de Ayuntamiento con habilitación nacional. Gestión municipal, legislación local y actualidad para funcionarios de Administración Local de España.

Postureo funcionarial: congresos, premios y poco expediente

Llevo años en esto. Primero como interino, luego preparando oposiciones a ritmo de madrugada, y ahora como secretario en dos ayuntamientos donde los plenos los convoco yo, las actas las firmo yo, y los problemas los resuelvo yo —muchas veces sin que nadie lo sepa ni lo vea.

Desde esa trinchera, cada vez me cuesta más aguantar cierto espectáculo que se repite en el mundo funcionarial: el del compañero o compañera que aparece en todos los congresos, recoge premios de innovación pública, publica artículos en revistas del sector y tiene un perfil de LinkedIn que parece el de un consultor de McKinsey. Pero que, si le preguntas cómo resolvió aquel informe de secretaría sobre una cesión de terrenos con cargas, se encoge de hombros.

No digo que divulgar sea malo. Al contrario. Yo de manera rudimentaria intento hacerlo, creo que en compartir conocimiento. Hay profesionales que combinan conocimiento sólido con capacidad para comunicarlo, y eso es valioso. El problema es otro: el mérito de fachada, el funcionario que ha aprendido a gestionar su visibilidad mucho mejor que su expediente.

¿Cómo se reconoce? No siempre es fácil. Pero hay señales.

Cuando alguien cita jurisprudencia pero no sabe explicar el razonamiento detrás de la sentencia, está decorando, no argumentando. Cuando el ponente de una jornada sobre contratación pública no ha tramitado un procedimiento negociado en su vida, algo falla. Cuando el premio a la «mejor práctica administrativa» va a una iniciativa que en su ayuntamiento duró seis meses y nadie recuerda, la distancia entre el escaparate y la trastienda se hace insoportable.

Trabajar en municipios PYMEL Pequeñas y Medianas Entidades Locales. No tengo gabinete de prensa ni coordinador de innovación. Tengo un despacho, una pila de expedientes, plazos que no esperan y vecinos que necesitan respuestas. Cuando firmo un informe, lo firmo con mi nombre y mi puesto de trabajo. No hay red de seguridad. O sabes, o no sabes.

Eso no me hace mejor que nadie. Pero me permite distinguir, con bastante claridad, entre quien trabaja y quien aparenta trabajar. Entre quien aporta criterio y quien aporta presencia. Entre el profesional y el personaje. Y como pasa según avanzamos en estos tiempos líquidos de pocas certezas y de «foto» cada vez se mantiene más esta fachada por aquellos que práctican este «postureo funcionarial».

La habilitación nacional no debería ser un marchamo para hacer carrera mediática dentro del funcionariado. Es —o debería ser— la garantía de que alguien puede sostener la legalidad de un ayuntamiento cuando nadie mira. Cuando no hay folio ni galardón de por medio. Incluso sería honesto, como creo yo, no mantern «tíulos» que hace ya muchos años que dejaste atrás o que evidentemente no ejerces directamente.

El problema no es que haya funcionarios que comunican. El problema es que algunos han encontrado en la comunicación una vía para sustituir la competencia técnica que no tienen. Y el sistema, generoso como siempre, los premia.

Mientras tanto, en las secretarías de entrada, seguimos resolviendo y a veces intentando compartir.

Una respuesta a «Postureo funcionarial: congresos, premios y poco expediente»

  1. Avatar de Antoni del Olmo Alòs
    Antoni del Olmo Alòs

    No puedo estar más de acuerdo con el contenido ÍNTEGRO de esta nueva entrada. Muchos galones pero pocas ganas de bajar a las trincheras. Hay jefes pero también hay líderes. De uno depende estar en una posición u otra.

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