Como compañero y experto en gestión de recursos humanos en el ámbito local, quiero compartir algunas reflexiones sobre un tema que nos toca de cerca: la formación de nuestros empleados públicos. Estamos en un momento crucial que exige una profunda transformación de nuestro modelo formativo.
El diagnóstico actual: problemas persistentes
Si bien la formación en la administración local ha avanzado, persisten problemas que limitan su efectividad:
Hacia un nuevo modelo formativo
La formación del empleado público del siglo XXI debe ser:
1. Basada en competencias
No basta con transmitir conocimientos; hay que desarrollar competencias reales que permitan afrontar los retos actuales: digitalización, atención ciudadana, gestión del cambio.
2. Continua y accesible
El aprendizaje no puede limitarse a cursos puntuales. Debe ser un proceso continuo, facilitado por plataformas digitales que permitan el acceso 24/7.
3. Colaborativa
El aprendizaje entre iguales y las comunidades de práctica son herramientas poderosísimas que la administración local apenas ha explorado.
4. Orientada a resultados
Cada acción formativa debe tener objetivos medibles y vinculados a la mejora real del servicio público.
El papel de la tecnología
Las plataformas de e-learning, la inteligencia artificial aplicada a la personalización del aprendizaje y las herramientas de simulación son aliados imprescindibles en esta transformación. No se trata de tecnología por tecnología, sino de tecnología al servicio del desarrollo profesional.
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